RICCIARDI COCO
Hoy ha partido a la casa del Padre nuestro querido Coco Ricciardi. Hablando en tono de amigos, diríamos “un gran tipo”, hablando como cristianos, diríamos un “apóstol infatigable”, que en cada lugar que estaba, junto a su esposa Iris, hablaba de las cosas de Dios y atraía gente a la Iglesia. En estos 30 años que compartimos con él, lo vimos evangelizar en talleres mecánicos cuando, con su camioneta vendía herramientas, lo hacía con los clientes en su despensa, en las épocas de crisis económicas trabajaba recogiendo y vendiendo botellas de vidrio y adoctrinaba jóvenes en las primeras salas de video juegos. Aún en sus pesares económicos no dejaba de atraer gente al reino del Padre.
Con Iris fueron nuestros portadores de nuestro Grupo de liga al comienzo de los años 80. Como no teníamos familia en Mendoza, ellos hacían de abuelos de nuestros hijos cuando un nuevo parto o una enfermedad de Mary lo requería.
Fueron Jefes de la Obra de Familias, durante muchos años realizaron una gran tarea como Coordinadores de la Campaña del Rosario, su entusiasmo era comparable al de Joao Pozobon. Trabajaron incansablemente por las obras del Salón y la Casa de Retiros de nuestro Santuario de Mendoza.
Cuando su situación económica mejoró pudieron viajar, conocer Schoenstatt, hacer un crucero por Europa, y allí, donde quiera que sea “se charlaba” a los mozos, a los viajeros, al Capitán del Barco, a quien sea.
Como dice Cecilia Cornacchia, se fue “un grande”. El Señor dispuso para él la mortificación de su penosa enfermedad y él asumió su radio y quimioterapia con decisión. En el Sanatorio era todo al revés; El le alegraba la vida a las enfermeras que lo atendían. En todo este tiempo no cesó de rezar el Rosario por la Obra de Schoenstatt.
Adiós Coco, adiós querido amigo del alma, te digo chau antes que las lágrimas me impidan seguir escribiendo. Ahora te vamos a pedir que desde el cielo, Junto a don Joao, a nuestro Padre Fundador y a nuestra querida Mater nos ilumines con tu ejemplo de vida.
Con todo afecto.
Osvaldo Banille.
La Federación tendrá siempre presente el modelo de entrega y humildad que caracterizaron la vida apostólica de Coco, siendo un verdadero ejemplo para todos.
Pedimos a nuestra Madre te dé la fuerza necesaria en este momento de tanto dolor.
Todo nuestro cariño en un fuerte abrazo, que querríamos que fuera personal, y la seguridad de nuestra oración.
Marta y Alberto Benites Curso 1
Conocimos un poco más de cerca a Coco en el Cañamazo 2010. Nos impactó la alegría permanente que irradiaba y nos contagiaba a todos. Sus infaltables “chistes” en los fogones, su cercanía con los niños, su profunda espiritualidad.
Gracias Padre Eterno por todo lo que nos regalaste en la persona del querido Coco Ricciardi. Recíbelo en tu casa y que descanse en tus brazos.
Mariela y Héctor Passi Curso “Vida Nueva” (22)
Aún hoy, llevamos en nuestro corazón lo compartido con Iris y él en el último encuentro de los Federados en Casa Serrana en Córdoba. La Providencia nos puso juntos en varias de las comidas y pudimos disfrutar de su espíritu jovial, alegre y siempre respetuoso, con una fe y esperanza a prueba de todo a pesar de su enfermedad. Todas las noches hemos rezado por él, pidiendo al Padre Misericordioso por su salud, para que no sufra y para que se cumpla el plan de amor del Padre.
Ya debe estar gozando de la presencia de la Mater a quien tanto amaba, de la Trinidad Santa y de todos los hermanos federados que lo han precedido. Querida Iris, hay una hermosa oración que seguramente conoces y que dice: “Si me amas, no llores por mí.
Si tú conocieses el misterio insondable del cielo donde me encuentro…Si tú pudieses ver y sentir lo que yo siento y veo en estos horizontes sin fin y en esta luz que todo lo alcanza y lo penetra… Conservo todavía mi gran cariño por ti y una ternura que jamás en verdad podré engrandecer…”. Te abrazamos emocionados junto a nuestros corazones rogando a la Mater te cobije y te fortalezca en tu dolor, junto al amor de tus hijos, nietos y hermanos de curso.
Alicia y Pochi Lloréns curso 11 “Arraigados”
La alegría, la sencillez y bonomía de Coco Ricciardi quedará entre nosotros como un regalo del Padre. Sabemos que Coco está abriendo un nuevo camino, como lo hiciera en toda su vida, imposible pensar que está quieto. Llevará su amor por Schoenstatt a los pies de la Mater. Gracias Coco! Cantaremos juntos en el cielo La primera Legión.
Marisa y Marcelo Bulfón Curso 1
Cada encuentro con Coco me traía la misma sensación: Coco nos bendecía con su sonrisa y su palabra. Nos estrujaba en el abrazo y nos hacía sentir que nos sentía muy cerca, sin distancia. No importaba cuántos meses o años habían transcurrido, su presencia era tan franca y cordial que nadie se sentía extraño a su lado.
La última vez que compartimos una tarea con él y con Iris fue en el Encuentro de Huerta Grande, en el taller sobre matrimonio y familia en el 2011. Sabía que empezaba su quimio el lunes siguiente al encuentro, y ya la enfermedad le pesaba. Sin embargo se interesó por las consignas del trabajo como si fuera el primer taller de su vida. Con tanto respeto y sencillez se sumó a la tarea de todos, cuando podría habernos dado una larga filípica sobre el tema.
Al curso Signo del Padre: gracias por remar juntos la vida, por ser cimientos de la Federación mendocina, por amasarse mutuamente para que el tesoro original de cada uno brille y se haga pleno en la misión de Schoenstatt.. Coco fue también un fruto y un regalo para el curso…. y este misterio de la comunidad de vida se hace más evidente en este paso, en esta Pascua.
Nos unimos a todos y pedimos a la Mater un abrazo de paz
con inmenso cariño
Daniel y María Teresa Martino

