Prof. Paul Oberholzer SJ aboga, en la revista «Römische Quartalschrift für Christliche Altertumskunde und Kirchengeschichte» (publicada por Herder), por un tratamiento minucioso de testimonios archivados en los procesos de beatificación.
El artículo se titula «Reflexiones sobre el tratamiento de testimonios archivados en un proceso de beatificación: un caso práctico basado en la causa de José Kentenich» y deja claro que, al analizar un proceso de beatificación, lo que está en juego es la solidez científica de las fuentes en las que puede basarse un posible debate público de importantes consecuencias.
Los testimonios archivados de los testigos forman parte de un complejo conjunto de fuentes
Oberholzer describe los procesos de beatificación y canonización como un ámbito de tensión entre la veneración existente de una personalidad y el trabajo científico con las fuentes. Tanto los recuerdos positivos como los críticos forman parte del panorama general de figuras carismáticas fundadoras. En el caso de José Kentenich, hace referencia a una «controversia existente y admitida desde hace décadas», en la que están presentes voces tanto positivas como negativas dentro de la Iglesia.
El artículo no se centra en una valoración definitiva de Kentenich, sino en la cuestión metodológica de cómo tratar los testimonios archivados en un proceso de beatificación. El punto de partida es la «documentación de archivo» publicada en 2020 por Alexandra von Teuffenbach sobre los testimonios de antiguas ex Hermanas de María de Schoenstatt.
Crítica al método y a la práctica editorial
La crítica de Oberholzer a las deficiencias formales y científicas de la publicación ocupa un amplio espacio. En repetidas ocasiones, denuncia la falta de datos sobre el lugar, la fecha y la clasificación de los documentos en particular. En algunos casos, faltaba información básica sobre las fuentes y las signaturas de archivo. Aunque la autora establece criterios de edición, ella misma no los respeta de forma sistemática.
Oberholzer valora de forma especialmente crítica que no se revelen los criterios de selección de los documentos. Esto da la impresión de que se trata de una colección «compilada de forma totalmente arbitraria». Además, falta una clasificación del fondo archivístico utilizado, así como una explicación de por qué se han incluido determinadas fuentes y no se han tenido en cuenta otras. Así, constata, por ejemplo, que von Teuffenbach recurre exclusivamente al fondo de fuentes de aquel grupo que se caracteriza por un recuerdo negativo de José Kentenich.
Oberholzer también destaca claramente las deficiencias lingüísticas y editoriales. Menciona errores de puntuación, inconsistencias en la ortografía de los nombres, errores gramaticales y ambigüedades en las citas y en la reproducción de las fuentes. En algunos casos, los errores lingüísticos de los documentos no se han señalado con la indicación editorial «[sic]». De este modo, queda sin aclarar si se trata de errores de la fuente original o de errores de transcripción.
El jesuita no considera que se trate simplemente de cuestiones secundarias. Precisamente en una publicación que pretende tener carácter científico y que podría tener consecuencias considerables para un proceso de beatificación, la precisión y la transparencia son indispensables. En su opinión, la gran cantidad de deficiencias formales también debilita la credibilidad de las afirmaciones de fondo.
Sin juicios precipitados
Oberholzer critica, además, que en algunos casos las declaraciones de los testigos se aceptan como pruebas directas, sin indagar lo suficiente sobre el contexto en el que se produjeron. Los recuerdos no son instantáneas objetivas, sino que cambian con el paso del tiempo y pueden verse influidos por experiencias posteriores.
Por ello, aboga por que se preste mayor atención a la crítica de las fuentes históricas y a los denominados «estudios de la memoria» («memory studies»), es decir, a la investigación científica de la memoria colectiva. Precisamente en el caso de las declaraciones que se han producido décadas después de los hechos descritos, se requiere un especial rigor metodológico.
Oberholzer subraya en varias ocasiones que su contribución no ofrece ninguna respuesta a la pregunta de si José Kentenich cometió abusos espirituales, psicológicos o sexuales. En su opinión, las deficiencias existentes en la documentación no permiten extraer conclusiones definitivas sobre Kentenich.
Cuestiones para futuros procesos
Para concluir, Oberholzer amplía la perspectiva hacia cuestiones fundamentales de los procesos de beatificación de la Iglesia. Se pregunta cómo se podrá integrar mejor en el futuro a las voces críticas en dichos procesos. En este sentido, recuerda al antiguo «advocatus diaboli», cuya tarea consistía en aportar argumentos en contra en un proceso.
Precisamente en el caso de las acusaciones históricas de abusos es necesario actuar con especial cautela, ya que, por lo general, ya no es posible interrogar ni a los acusados ni a las presuntas víctimas. Por ello, Oberholzer aboga por un tratamiento metodológicamente muy riguroso de los testimonios archivísticos.
Valoración global de los testimonios
Con su contribución, Oberholzer sitúa el debate sobre el caso de José Kentenich en un contexto científico más amplio: No es la mera existencia de acusaciones archivadas lo que permite ya emitir un juicio definitivo, sino su examen crítico de las fuentes en el contexto de la valoración global de todos los testimonios.
Más información
- Posibilidad de DESCARGAR el artículo de Paul Oberholzer en herder.de
- Sobre el padre Paul Oberholzer SJ, desde septiembre 2025 decano de la facultad de historia de la Iglesia de la pontificia universidad Gregoriana, Roma: jesuiten.org

