Juan Evaristo Iguri (Ritti)
1955 – 2024
Se nos fue Ritti. Luego de transitar un largo Calvario, partió para su Pascua eterna.
Cuando escribo estas palabras cuesta admitir que ya no podré volver a disfrutar de largas charlas mientras tomábamos unos mates, ni levantar el teléfono para escuchar su voz alegre y confiada: “don Daniel cómo estás…”;.
Hombre de abrumadora sencillez. Miembro de la generación fundadora del Santuario de la Tierra de la Promesa de Rawson – Chubut. Nos conocimos en 1989 cuando ingresamos al Movimiento como integrantes de la Obra Familiar. Como muchos otros matrimonios que llegábamos del “norte”, sufriendo el desarraigo familiar, Schoenstatt paso a ser nuestra familia. Ritti y Mónica nos abrieron las puertas de su familia, de sus vidas y de sus corazones, convirtiéndose en “tíos” postizos, y hermanos de corazón.
Su rasgo característico era su espíritu de servicio, siempre atento a las necesidades de los demás, como empresario, como miembro del Movimiento y en todos los ámbitos de su desempeño. Hombre de palabra tranquila, mesurada y de mucha acción.
Siempre dispuesto a entregar su tiempo en forma generosa en las actividades y necesidades del Movimiento y del predio del Santuario. Y aún tenía tiempo para “darte una mano” por cuestiones de enfermedad, o cualquier cosa que necesitaras. Allí donde estaba, su presencia cálida y amable siempre brindaba hogar.
A partir del 2021 fue soportando estoicamente problemas de salud: operaciones, internaciones, largos periodos en CABA de espera o convalecencia, operaciones de todo tipo y salía adelante siempre con una fe inquebrantable en la Mater. Cuando su salud se deterioró rápidamente en las últimas semanas, su confianza en la Divina Providencia lo llevo a continuar elaborando proyectos.
Cuando falleció, con Stella fuimos comunicando la infausta noticia a muchas personas que no eran del movimiento y habían tenido contacto circunstancial con Ritti.
Reaccionaban con estupor y tristeza. Espontáneamente nos comentaban la profunda impresión que había dejado en ellos su actitud de servicio, su cálida cercanía, sus convicciones y valores como esposo, padre y abuelo.
Sus cenizas reposan a la Sombra del Santuario de la Tierra de la Promesa. Al recorrer
el camino bordeado de casuarinas que une el Santuario con el Cinerario, brotan del
corazón como florecillas que sintetizan su vida de federado, las palabras de nuestro
ideal: “A la sombra del Santuario, brindemos Hogar, Oasis en el desierto”
Daniel y Stella Maris Prusso Curso XIV

