ALBERTO HIERREZUELO
La pandemia nos ha confrontado con una realidad muy profunda: somos seres contingentes, somos frágiles, somos limitados. Ha sido mucho lo que ha pasado en estos últimos tiempos y aún nos queda por recorrer el tiempo posterior. Hijos de Schoenstatt partieron a la casa del Padre por covid, entre ellos Alberto Hierrezuelo de San Juan, miembros de la Federación Apostólica de Familias en Argentina, siendo además asesores de la Campaña del Rosario.
La entrega de Alberto a la Mater nos permite en algo descubrir la fecundidad de una vida de Alianza a una altura mayor. Sonia, su esposa, refiriéndose a Alberto dice que desde un principio su entrega a la Mater y a Schoenstatt fue total, desinteresada, con mucho amor, mucha. Ella relata algo muy valioso del último tiempo, él le dijo: “¿Sabes qué? Mi ideal personal es el ideal que tenía Joao, “Al santuario me consagraré, por el santuario viviré y por el santuario moriré”. Haciendo una lectura a lo sucedido, Sonia dice que él se ha identificado totalmente con esta entrega el último tiempo. Cuando él estaba internado, se rezaba a la Mater por su sanación, muchas personas rezaban, pero el medico les dijo que él ya estaba cada vez más grave. Ella recuerda que un día, en el jardín de su casa, como que Alberto “le sopló” y le dijo al corazón “Por el Santuario, por el Santuario. Ahí quiero que coloques las cenizas cuando yo muera. (…) Realmente él se ha entregado por el Santuario todo el tiempo”. [4]
En uno de los últimos mensajes de Alberto antes de ser internado escribe a un sacerdote: “(…) tanta verdad es vivir el día a día, en paz y con alegría. Y cuando lleguen esos momentos, que pueden llegar a ser duros, entregarse, aunque hayamos actuado mal, si nos arrepentimos, sabemos de la misericordia de Dios, que siempre recibe con alegría al hijo perdido, con una gran fiesta. Eso es lo que creo. Que Dios siempre te bendiga. Un abrazo”. Alberto es semilla fecunda para el futuro Santuario de San Juan…
Entregarse… Ojalá que cada uno de nosotros pueda entregarse y descubrir que el camino del poder en blanco es el camino más seguro al corazón de Dios, el camino donde dejamos que ÉL sea el capital de barco de nuestras vidas, Él tiene el timón en sus manos; sabemos que con ÉL vamos a puerto seguro.
“Si hemos puesto nuestra vida a entera disposición de la Santísima Virgen, Ella, de modo similar, también se da totalmente a nosotros”.
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