Un encuentro de familia, fe y renovación espiritual en Mar del Plata
En el Hotel Santa Teresita de la ciudad de Mar del Plata (Santuario de las Nuevas Playas), la Región “Presencia del Padre” vivió su esperado retiro anual los días 8 y 9 de mayo, en un clima profundamente fraterno y espiritual. A pesar de las intensas lluvias y alertas meteorológicas, matrimonios de todos los cursos de la región participaron con gran entusiasmo y alegría, haciendo del encuentro una verdadera fiesta de familia.
El retiro, guiado por el Padre Ludovico, tuvo como eje central el llamado a vivir en la presencia de Dios en la vida cotidiana, inspirados tanto por la espiritualidad de Fray Lorenzo como por la pedagogía del José Kentenich. A lo largo de las distintas charlas y meditaciones, los matrimonios fueron invitados a redescubrir la sencillez de la vida espiritual, el valor de la pequeñez y la importancia de vivir como “niños ante Dios”.
Uno de los momentos más significativos fue la dinámica inicial con fragmentos del Santuario de Varela, símbolo de tantas alianzas, pedidos y agradecimientos, que permitió unir las intenciones matrimoniales en una gran oración comunitaria.
Durante el retiro se profundizó especialmente en:
- La importancia de permanecer en Dios como matrimonio.
- El reconocimiento humilde de las propias debilidades y la experiencia de la misericordia.
- La oración sencilla y sincera como diálogo cotidiano con Dios.
- El descubrimiento de Jesús como amigo y compañero del caminar matrimonial.
- El llamado a vivir el carisma de Schoenstatt mirando también hacia afuera, como familia peregrina y misionera.
Cada meditación estuvo acompañada por momentos de reflexión matrimonial, lectio divina, oración compartida y dinámicas comunitarias que fortalecieron los vínculos y renovaron el compromiso de cada familia.
También hubo espacio para la alegría y el encuentro distendido: la cena compartida y el fogón preparado por el grupo Familia LAF regalaron momentos de diversión, creatividad y mucha cercanía entre todos.






El retiro concluyó el domingo con la Santa Misa, adoración y un valioso trabajo regional orientado a seguir creciendo como comunidad y como familia federada al servicio de la Iglesia y del mundo.




La región agradeció especialmente el servicio silencioso y generoso de tantas personas que hicieron posible cada detalle del encuentro: ambientación, celebraciones, materiales, comidas y espacios de acogida, creando un clima cálido y profundamente familiar.
Finalmente, se despidió con mucho cariño al Padre Ludovico, agradeciendo su entrega y acompañamiento durante estos años como asesor espiritual.
Un nuevo retiro que dejó en todos la alegría de sentirse familia, renovando la misión de seguir sembrando vida, vínculos y esperanza desde el Santuario hacia las nuevas playas del mundo.

