22 de octubre de 1965 | Una historia de confianza, una misión para el presente
En la historia de Schoenstatt hay fechas que guardan acontecimientos decisivos y nos ayudan a descubrir cómo Dios conduce nuestra historia. El 22 de octubre es una de ellas: una fecha que comenzó marcada por el dolor y que, catorce años después, se transformó en un signo de esperanza para toda la Familia de Schoenstatt.
El Padre José Kentenich tenía una especial sensibilidad para las fechas. En los acontecimientos de su vida y de la historia del Movimiento descubría señales de la voluntad de Dios y las vinculaba con su fe práctica en la Divina Providencia. Así, los hechos históricos se convertían en experiencias de fe que iluminaban el camino de toda la Familia.
Del exilio a la posibilidad del regreso
El 22 de octubre de 1951, el Padre Kentenich debió abandonar Schoenstatt y partir al exilio en Milwaukee, Estados Unidos. Comenzaba un largo período de separación de la Obra que había fundado y acompañado desde sus comienzos.
Catorce años después, el 22 de octubre de 1965, se produjo un acontecimiento decisivo: el Padre fue rehabilitado y se abrió la posibilidad de su regreso a Schoenstatt.
Esta coincidencia de fechas fue interpretada por el propio Fundador como una señal de la conducción de Dios en la historia. Por eso, el 22 de octubre de 1965 quedó marcado como el Cuarto Hito de Schoenstatt: la liberación del Padre Kentenich.
El camino de regreso culminó en la Nochebuena de 1965, cuando el Padre pudo volver a Schoenstatt. Este acontecimiento quedó grabado en la memoria de la Familia como el Milagro de la Nochebuena.
Una liberación que continúa
El Cuarto Hito no pertenece solamente al pasado. Nos invita a preguntarnos qué significa hoy la liberación del Padre Kentenich y qué lugar ocupa su carisma en la vida de la Iglesia y de la sociedad.
Como señala el Padre Pablo Pérez, Director Nacional del Movimiento de Schoenstatt Argentina, todavía hay un camino por recorrer para que el carisma del Fundador pueda impregnar más profundamente nuestra Iglesia y nuestra sociedad.
Esta perspectiva amplía el sentido del Cuarto Hito: no se trata únicamente de recordar que el Padre pudo regresar físicamente a Schoenstatt, sino también de asumir la tarea de hacer fructificar su misión en nuestro tiempo.
La liberación, entendida de esta manera, nos compromete. Dios cuenta con nosotros para que el mensaje de Schoenstatt, su espiritualidad y su propuesta de santidad de la vida cotidiana lleguen a más personas y contribuyan a transformar el mundo desde el Evangelio.
¿Qué significa para nosotros, como Federación de Familias?
Como Federación Apostólica de Familias de Schoenstatt, el Cuarto Hito nos interpela de manera especial. Estamos llamados a encarnar el carisma del Padre Kentenich en nuestros matrimonios, en nuestros hogares, en la educación de nuestros hijos y en nuestro compromiso apostólico.
La misión no consiste solamente en conservar una herencia espiritual, sino en hacerla vida. Cada matrimonio, cada Santuario Hogar y cada comunidad pueden convertirse en espacios donde se experimente el amor de Dios, la presencia de María y la fuerza transformadora de la Alianza de Amor.
También nuestra tarea evangelizadora y comunicacional forma parte de este compromiso: compartir la vida de la Familia, transmitir su espiritualidad y dar testimonio de la esperanza que nace de nuestra alianza con la Mater.
El Cuarto Hito nos recuerda que la historia de Schoenstatt sigue abierta y que cada uno de nosotros tiene una responsabilidad en su desarrollo. La misión del Padre Fundador necesita ser conocida, comprendida y, sobre todo, encarnada en la vida concreta.
Una invitación a renovar nuestro compromiso
Al recordar este 22 de octubre, renovemos nuestra confianza en la Divina Providencia y nuestra fidelidad a la misión que hemos recibido.
Preguntémonos personalmente y como matrimonios: ¿qué podemos hacer para que el carisma del Padre Kentenich llegue a más personas? ¿Cómo podemos contribuir a que nuestras familias sean verdaderos hogares de esperanza? ¿De qué manera nuestra Alianza de Amor puede transformar los ambientes en los que vivimos?
Que la Mater nos eduque en la fidelidad, nos regale una fe profunda en la conducción de Dios y nos impulse a trabajar unidos para que la misión de Schoenstatt dé frutos abundantes en la Iglesia y en el mundo.
La historia continúa. La misión está en nuestras manos.
“En Alianza, Familia para todos”
Para profundizar: El Cuarto Hito: la liberación del P. Kentenich — Schoenstatt Argentina
*Artículo elaborado para la web de la Federación Apostólica de Familias de Schoenstatt de Argentina, a partir de la reflexión del Padre Pablo Pérez.
Fuentes para profundizar






