Retiro de La Liberación del Padre

La Región de la Liberación del Padre vivió su retiro anual el 18 y 19 de setiembre en el Carmelo de Santa Teresa de La Plata.
En la noche del sábado, después de compartir con la comunidad parroquial del lugar la Santa Misa de la noche, -animada con creatividad y esmero por sus jóvenes-;
un grupo de matrimonios federados, gozamos con el reencuentro en la cena, y, después, con la oración junto al Santísimo en la paz de de la hermosa Capilla, rezamos junto al Padre, y comenzó el silencio…
Llegados los restantes matrimonios iniciamos el domingo en familia con el ofrecimiento, “Cuanto llevo conmigo…”, todos recibimos el nombre de un matrimonio por el que pedimos durante toda la Jornada, y cantamos, “…con tal que tu Schoenstatt florezca en mi lar”.
  Nos ubicamos para escuchar la primera conferencia del Padre Alberto Eronti: Los signos de los tiempos cuentan, no debemos “padecer” el tiempo sino mirarlo desde Dios, examinar como repercutió y repercute en nuestra vida, para que sea nuestro trampolín. Sólo el apasionado es creativo, percibe las oportunidades que otros no ven. ¡Creer para ver! La única palabra que no se devalúa es la vivida.
La segunda meditación, tan rica y movilizadora como la primera: La necesaria aceleración. En un mundo cada vez más acelerado, respondemos acelerando proporcionalmente lo que aportamos positivamente al tiempo, santidad de la vida diaria, fe práctica en la Divina Providencia. La Alianza de Amor es, en primer lugar, misión. La autoeducación, un arte que necesita de la ayuda del otro (cónyuge). Reconozcamos lo que somos y tenemos: el mayor signo es que somos una realidad de dos. Por la Alianza matrimonial me comprometo a “darte lo mejor de mí”. El piso lo pone la Fede, nosotros ponemos el techo.
Compartir la mesa en el silencio ofrecido a la Mater fue una verdadera fiesta. Se multiplicaron los gestos de atención y servicio a los hermanos.
La tercera charla del Padre, Aliados para la Misión, nuestra Alianza con el Padre es Alianza con su Carisma y su Misión. Se trata de relanzar el 18 de octubre de 1914 al segundo siglo de Schoenstatt, ¡Filialidad creadora! ¡Cada generación tiene que fundar Schoenstatt! ¡Ay de mí si  no refundara! Nuestro matrimonio ha de ser un Tabor, audaz, no demasiado audaz para nosotros… porque la audaz es la Mater.
Un buen tiempo para meditar en la amplia casa, la Capilla, y el amplio jardín cuyo verde soleado nos hizo sentir en el campo… en medio de la gran ciudad.
Otro encuentro en la Capilla: acompañamos con una jaculatoria la oración por cada matrimonio de la Región, nombrado a cada uno, en particular a los miembros del Curso Tierra Nueva, Cielo Nuevo, reunidos en la jornada preparatoria de su próxima consagración. Alianza renovada. Matrimonios encendidos: “agradecidos, dispuestos a ayudarnos como comunidad en esta `aceleración´ por nuestra santificación a fin de servir más acertadamente en la misión que nuestro Padre Fundador nos regaló”.
“Gracias a los que lo prepararon, a los que sirvieron en todo sentido, organización, comida, reflexiones, oraciones, elección del lugar…” ¡Nada sin la Mater, nada sin sus instrumentos!


Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*